jueves, febrero 05, 2009



Pero cada instante que transcurre
estoy en ti y tu en mí como la espada
que pende del cielo invisible
y que arroja su cuerda hasta el averno.

(Jesús Fernández Morillo, Sinfonía prometida)



*Su blog: http://vencidoporsombras.blogspot.com


Imagen: Steve Hogle

14 comentarios:

DR. FREUD dijo...

Me ha gustado, lleno de condensaciones y antíterminos del alma.
Saludos

dintel dijo...

Me cuesta entender la comparación.

Camille Stein dijo...

el amor

y el deseo

que salvan dualidades

y unen opuestos

...

Inga Luv dijo...

Una unión con una sombra de peligro. Como todas las que conllevan gran pasión.
Creo.

Terpsicore dijo...

Gracias por arrojar la cuerda hasta su blog.
Un beso.

semifusa dijo...

Y a pesar de ese "pero" se quiere que sea así...

:)

Violeta dijo...

Del cel invisible fins al cor de l'avern. Deliciosa perversió en estat pur.

Brutal, Pura.

Violeta dijo...

Bé, brutal, Jesús.

Mery dijo...

Pura pasión, del cielo al infierno.

Un abrazo

Hernando dijo...

Los compromisos extremos siempre se mueven entre el cielo y el averno, pero como suelen acabar en el segundo es buena idea tener una cuerda.

DR. FREUD dijo...

Este es mi nuevo disfraz de carnaval, para mañana en la radio "lus de gas".

NoSurrender dijo...

nos pasamos la vida en ese tremendo ascensor, sin duda.

Besos.

Abril Lech dijo...

Sintesis perfecta. Cada instante en un tiempo circular. De las pasiones con trascendencia.

Madame Vaudeville dijo...

Buf! Fabuloso. Gracias por compartirlo. Un besito.