martes, octubre 02, 2018

Sus ojos




"Sus ojos son otros ojos y guiándome por ellos, soy yo una Alicia que salta al otro lado del espejo, ajena ya a cualquier antídoto. Tras lamer el pie derecho, sigo con el izquierdo, con la misma lentitud y devoción que el primero, alargando el ritual todo el tiempo que me es posible. Cada uno de los dedos me penetra, haciéndome suya y saberlo dentro de mí me glorifica, me eleva a un estatus superior, me hace digna de Él. Luego, coloco cuidadosamente el pie en la sábana como un objeto sagrado. Permanezco acurrucada durante un momento, reposando mi cabeza en la cama, justo un poco más abajo de sus pies, arrodillada aún en un suelo que se hace presente en un leve dolor que me recuerda mi postura y lo que soy. Coloco mis manos, una a cada lado de mi rostro, describiendo un paréntesis de aceptación. Soy Alicia entre paréntesis, como un collar virtual en tres dimensiones, como un homenaje a quien me arranca lejos de mí misma. "



Imagen: Charles Malinsky
En: Alicia en Penumbra. Historia de Perra Negra, en Amazon

domingo, septiembre 23, 2018

Se alzaba el telón



"Se alzaba el telón. Acepté sin decir nada, me dejé guiar. Era como un ciego atravesando un bosque desconocido, caminando a tientas, asida a su mano como a un bote salvavidas. No tenía planes ni estrategias, desconocía qué debía hacer y qué se esperaba de mí. Me sentía indefensa, insegura, como si aquella fuese la primera vez y me arrancasen una virginidad adolescente.
KARL presionó levemente con su mano sobre mi cabeza y de esta manera supe que debía tocar el suelo con la frente entre sus pies. Aparte de lo que representaba la posición en sí misma, el espejo situado en la pared quedaba justo a mi espalda, por lo que me sabía expuesta ante sus ojos. Desde esa postura podía sentir mi cuerpo entre sus piernas, sabiendo además que KARL veía mis nalgas y mi sexo reflejado en él. Este pensamiento me provocó una casi olvidada sensación de vergüenza, quizás por ello mismo permanecí quieta. No sabía qué sentimiento me mantenía arrodillada, si el del ridículo que representaría levantarme e irme, o el de quedarme parada como la presa de una araña sorprendida en la tela, fingiendo no existir para no ser descubierta.
Él fumaba pausadamente, sin prisas, observándome. En ese silencio casi palpable, sólo oía el humo exhalado, el cigarrillo en combustión y el leve rumor de los coches a través de los cristales. Así estuvo un buen rato, en un acompasar de minutos que parecieron elásticos. Yo no sabía qué pensar; por una parte me divertía estar de aquella manera, como quien cuenta en el juego del escondite con los ojos vendados a la espera de empezar a buscar; pero en ese momento, yo sólo contaba y contaba, y no sabía qué vendría después. Ignoraba por completo cuál sería el movimiento siguiente. Miraba al suelo y de reojo podía ver los pies de KARL a ambos lados de mi cara, y un poco más allá, las patas de madera de una butaca y las de una mesita. Oía cómo KARL depositaba la ceniza del cigarrillo en el cenicero y cómo finalmente, apagaba la colilla. De pronto noté las manos de KARL sobre mis nalgas y volví a ser consciente de mi postura, notando que él me observaba a través del espejo, y que mi sexo y toda yo estaba expuesta ante sus ojos.
Al mismo tiempo que seguía sin explicarme qué hacía de aquella extraña manera empecé a excitarme. Estaba postrada ante un hombre al que apenas conocía, ejecutando su voluntad, y no sólo no daba crédito a lo que estaba haciendo sino que mucho menos a lo que sentía, porque aquel estar simplemente allí arrodillada, se fue rodeando de una agradable sensación de protección, de tranquilidad, de una gran paz interior. Nunca hubiese imaginado que lo que sintiese fuese precisamente paz. Constituía lo más inesperado de todo aquel juego.

Como si pudiese leer en mí, KARL me preguntó al oído si estaba bien, a lo que asentí con un leve movimiento de cabeza porque sí, estaba bien, inexplicablemente bien y ése era, sin duda, el milagro."




(Fragmento de Alicia en Penumbra. Historia de Perra Negra. Más en : Amazon)


jueves, agosto 16, 2018



Azar. Se barajan las cartas, insolentes manos te reclaman sin saberlo. Días esperando incertidumbres, oscuras sendas traspasadas en tu nombre. Caos y destino frente a frente. Dados marcados."



Imagen: Harold Feinstein


(De la novela: Alicia en Penumbra. Historia de Perra Negra) Se puede adquirir aquí

martes, julio 17, 2018

Alicia en Penumbra (Novela)




"Quizás fuese la química de la palabra desnuda, el impacto de una frase caracoleando entre nosotros la que es capaz de establecer una conexión invisible entre las personas, sean del mundo virtual o el físico. Por la misma razón, tampoco podría explicar por qué KARL me pareció desde el principio distinto a los demás. Talvez una idea convertida en un pensamiento, un eco que nosotros mismos imaginamos en la voz del otro, o tan sólo el reflejo de nuestro propio deseo, fruto de la necesidad de sentirnos partícipes de un sueño. Puede que simplemente nos convirtiéramos en una reedición digital de la teoría de la cristalización stendhaliana: una ramita seca y deshojada echada en las minas de sal, y que al día siguiente aparece transfigurada, cubierta de infinidad de cristalitos brillantes como un ensamblaje de diamantes, y es esta engañosa vista la que a nuestros ojos semeja algo precioso y único; sólo el cruel paso del tiempo y la afilada monotonía suele retornarla sin compasión a la visión original".


"¿Por qué Él?", fragmento del capítulo 1 de Alicia en Penumbra. Historia de Perra Negra


Se puede adquirir en eBook y papel: Alicia en Penumbra en Amazon


miércoles, julio 04, 2018

Alicia en Penumbra

Ha cobrado vida "Alicia en Penumbra" (+18), la novela que relata la historia de la Perra Negra. Espero que os guste y que lo paséis tan bien leyéndola como yo escribiéndola.

Disponible en Amazon (eBook y papel).

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