Uno a uno, velos de un puzzle imposible que se amotina. Cada color, reclama un espejo que aguarda para ser traspasado. Y, a tientas, se salta al otro lado sin saber qué deparará el abismo. Se reparten las cartas, cada jugador observa su mano. Ases y reinas se acomodan dispuestos a buscar un tapiz propicio al que entregarse. Un flexo ilumina la partida mientras los dedos bailan al compás de las horas.
Ahora, juegas tú...
1 comentario:
Una pregunta, Pura: ¿la foto es tuya? Porque si es tuya procede a echarme las cartas. Inmediatamente, porque yo también quiero cartas. Y no voy a ir de farol.
Un besazo, cielo.
PD.- Cada día tu blog es mejor.
Antonio
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