lunes, octubre 01, 2007

Confesión



Confiésalo. ¿Qué te duele más?
Dices que su ausencia,
frágil fruto del ave que se apaga
en su irremediable vuelo hacia el sur.
Pero no. Reconócelo.
El desamor borró ya toda herida
y las huellas se quedaron sin nombre.

Sangra el orgullo que repta en una esquina,
borracho de ira, de uñas acechantes.
Sí, confiésalo, Indolencia,
eso es. Y lo sabes.
Agita un mástil que ondea guadañas
y su boca es un pozo que despedaza.
Huyamos de esta tierra que quema,
invoquemos ya otro canto.


(Indolencia Guzmán, Tú te lo pierdes)

Imagen: Willard Chivers


11 comentarios:

Mirada dijo...

Tremendo... tremendo...
Los poemas que son paridos así, desde tan adentro de las entrañas, son los que más admiro.
Gracias por la cultura que ofreces y compartes.
Un beso

mueja dijo...

Muy bien!!

El orgullo nos hiere mas que muchas de las cosas que nos hagan los otros.

tressert dijo...

:-) Gracias.

coco dijo...

Anda, llévate contigo a este puto cabrón insensible. Porlagloriademimadre.

Ñoco Le Bolo dijo...

Directo. Díficiles heridas las del orgullo. Existe poco tratamiento.

Es un placer pasear por tu blog. Pasear los oídos y la mirada.

HANK dijo...

Los recuerdos son surcos de lagrimas.

Asteroide B612 dijo...

El desamor borró ya toda herida
y las huellas se quedaron sin nombre.

Genial.

El deseo propio marginó tu corazón
y ahora las tinieblas visten tu pasado de amnesia.

Que malditos son, o somos??
un gusto pasar pot aqui.

Suerte

Asteroide B612 dijo...

mm, la t debe ser r.

Batiscafo dijo...

sin duda, cuando ya el amor no duele... duelen las causas externas

amandine dijo...

duele la soberbia
la vanidad herida
duele
hasta vomitar.

BUDOKAN dijo...

Duelen tantas cosas. Eso de la imágen es una lavadora humana? Saludos!