domingo, mayo 04, 2008



Desde el fin de la tierra, guardo espejos, guadañas en flor. Soy yo frente a mí misma, una vez más recontándome. Después de todo dicen que lo importante es el viaje, andarnos. Hoy soy mi propia ruta, mis fuentes arropándome y soy el no-vuelo de la gaviota que grita cuando amanece con alma de gato en la garganta. Volaré. Volaremos. Porque nunca nada acaba.





Imágenes: Pura'S (Fisterra -A Coruña, abril 2008)


en ego-itsmos

29 comentarios:

Ana di Zacco dijo...

Oh, sí, volemos, volaremos, porque es verdad que lo importante es recontarse a uno mismo, ser la propia ruta. Qué bonito lo has dicho.

humilde dijo...

....que envidia.... no hay nada mejor que darse el gusto de vez en cuando de dejarlo todo e iniciar un viaje.... un viaje a nuestro ritmo, sin prisas.... con todas las pausas que queramos....

Miguelo dijo...

espero q ese zapato no sea tuyo. y te lo olvidases alli jjj

PIZARR dijo...

Nada más íntimo que encontrarse uno frente a sí mismo rapasando el camino de la vida.

Una y mil veces si hace falta nos recontamos, rapasamos el debe y el haber para que el balance final cuadre.

Un beso

Camille Stein dijo...

volar naciendo

de nuevo...

con la memoria que dejan los espejos rotos

Inuit dijo...

Andariegos somos en la patria de la Vida.
Auroras

38 grados dijo...

El fin de la tierra tiene necesariamente que ser el principio de otra...nada acaba, todo puede ser el momento iniciático de un nuevo vuelo.
Un beso.

BELMAR dijo...

"NO HACEN FALTA ALAS PARA HACER UN VUELO..."

Nohelia dijo...

Gracias... por este trozo de vida en prosa.

Un bechito!

Los pasos que no doy dijo...

Pues sí, querida, nada es eterno, pero todo permanece...

coco dijo...

Llévame. Contigo. Lejos. Necesito unos minutos de ti. ¿Un millón? Sí, gracias, aunque con dos me conformo.

quantum dijo...

Vengo a recontarte y reencontrarte, pura gaviota-gato, desde los versos de perra negra, tan in blue.
Mis besos

alfaro dijo...

el viaje interior que no acaba nunca porque se refleja en los espejos mientras te cuentas...

IGNACIO dijo...

Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final.

Besos.

Luna Carmesi dijo...

Podria ser ingeniosa y decirte que tras la gaviota y tu primera frase pensé en Fisterra... Todo un psicotecnico poetico...

Pero prefiero decirte que es de los textos que mas me han gustado.

Besos!

Neander dijo...

Sé que atraen los adverbios rotundos, nunca, nada... pero también sé que son engañosos.

Lula May dijo...

Regresar al origen, a la fuente, es un bonito impulso para echar a volar.
Preciosas las fotos.

Besos.

Basquiat dijo...

muy bello, si es el alma la que siente, nada acaba.
besos

enrique dijo...

Hasta en el fin del mundo eres tú en tus versos...

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Nunca nada acaba, es cierto.
Un beso

Soledad Sánchez M. dijo...

Me gusta este precioso fragmento poético.
Y las imágenes que lo acompañan lo arropan perfectamente.


Un beso.

Soledad.

tressert dijo...

Siempre vale la pena renacer. El ave fénix siempre vuelve a su nido primigenio. Cada nueva vez más fuerte que la anterior.

besos

y envidia.

Anónimo dijo...

Hola Pura

Espero que recibas con el mismo cariño que te lo doy, este premio a la Calidez, por favor lee en mi blog todo al respecto.

Un abrazo

Peggy Bonilla
www.escribana.blogspot.com

Ñoco Le Bolo dijo...

Ya sabes, Fisterra señala el comienzo de una nueva vida.

Ñoco Le Bolo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LOLA GRACIA dijo...

Últimamente ando con el alma de gatuca en la garganta...pero no puedo maúllar. Me ha encantado tu pensamiento...me ha hecho pensar.

Mityu dijo...

...Y sin embargo me inquieta esa guadaña en flor, a punto de cortar... ¿qué? ¿una primavera en su hoja puede ser buen augurio?

Los pasos que no doy dijo...

Me encanta esa gaviota, nena, me recuerda a mí algunas veces (más que nada por la cara de despiste)

caramelo dijo...

así es, "volaremos"; volar en sus mil formas, saber despegarse-despegarnos del suelo y de nosotros mismos para vernos hacia el interior y reconocernos.

Que bonito como planteas la introspección