sábado, diciembre 09, 2006

Sinergias (1)



Me costó mucho tiempo. Dicen que todo lo que vale la pena no es fácil, aunque no estoy muy segura de que eso sea siempre cierto. De todas maneras, pronto sabría si él era una confirmación o una excepción a esa regla. Llevábamos tanto tiempo bloggeándonos que casi no recordaba en qué momento nos descubrimos ni a través de qué blog común. El caso es que desde el primer momento me llamó la atención. A mí y a muchas más, por supuesto, a tenor de los comentarios que le dejaban en cada uno de sus post muchas otras como yo. Lo complicado era sobresalir de entre ese mar de admiradoras, decir algo que despertase su interés. Cada día releía sus entradas varias veces hasta hallar la palabra precisa, el tono adecuado, para poder contestarle con unas pocas líneas carentes de aparente malicia. Él también me posteaba habitualmente, no con la misma frecuencia que yo, pero sí con unos comentarios intensos, propios de alguien con su ingenio. En el perfil de su blog apenas decía nada de sí mismo, el misterio era, pues, el protagonista absoluto y el mayor acicate para mi curiosidad. En su página ni siquiera ofrecía la posibilidad de un correo a través del cual poder contactar con él lejos de las miradas indiscretas de los demás bloggeros. Eso sí, nos dejábamos pequeñas claves en cada respuesta que parecían tejer una red de complicidades, o así lo quería yo interpretar.

Muchos días nuestros post parecían estar articulados como piezas de una oscura sinergia que nos llevaba a temas comunes y a sensaciones afines en las que podíamos masticarnos mutuamente. Por fin, un día apareció un correo privado con su nombre en mi bandeja de entrada. Había conseguido que él diera el primer paso, evidentemente era el único que podía hacerlo. De esta manera, fuimos enviándonos e-mails hasta que se hizo inevitable el intercambio de los números del móvil.
Al principio no nos atrevimos a llamarnos, sólo pequeños sms comentando los mutuos post, o felicitándonos el año nuevo. Tal vez debía ser yo quien se atreviese a llamarlo, a fin de cuentas él lo había hecho antes con los e-mails. Pero un miedo a que todo tras una voz cambiase aquella situación en la que nos habíamos instalado cómodamente, nos hacía posponer una y otra vez el paso. Por fin, una mañana tras recibir un e-mail suyo a propósito de una noticia sobre Apollinaire, me atreví a enviarle otro correo diciéndole: "te llamo". Aguardé unos minutos y no obtuve respuesta. O bien no había leído el correo o bien me esperaba. Dudé pero tomé la determinación de marcar su número.

(continuará...)

13 comentarios:

sofia dijo...

espero la segunda parte .. que emocionante lo has dejado..

Los pasos que no doy dijo...

uf... el salto de lo meramente escrito a la voz da vértigo¡ La voz dice mucho del interlocutor, los tonos, las pausas, nos acercan a la parte física y sabemos que eso nos conduce, irremediablemente, a que mucha de la cibermagía, que parecía tan intensa, se diluya como agua entre los dedos.

(L)

El jugador dijo...

¡Cuánto ponemos de imaginación al leer los blogs de los otros!. Supongo que no soy el único que inevitablemente se forma una vaga ilusión de lo que esconden los nombres, los escritos... de la persona que los arma y que decide ofrecerlos a otros a los que igualmente desconoce.
Espero con avidez la segunda parte.

pazzos dijo...

Un chico afortunado; espero que no os hicierais daño en el choque de expectativas. Recuerdo la decepción de mi madre cuando, enamorada de su voz, conoció a Andrés Aberasturi por televisión.

Maestra del suspense, nos comemos las uñas a la espera del ¿feliz? desenlace.

El detective amaestrado dijo...

Y es que no hay nada mejor que imaginar, que decía Antonio Vega...

Vumte dijo...

Por si acaso ... me llamo Vera, mido 2,07, tengo pestañas de cristal, bigote y me encanta el teatro submarino.

Completas, construyes y recreas tu deseo que se sujetan a una de esas huellas o improntas que visten nuestro ADN.

Pero que levante la mano el que no quiera imaginar, desear, seducir o jugar.

Hay alguna coreana en este blog que pilote helicópteros?

Los pasos que no doy dijo...

Yo¡¡¡¡ yo¡¡¡¡

y además soy trapecista, pero eso sólo cuando mis obligaciones como diplomática en un país lejano me lo permiten.

Vumte dijo...

"Los pasos que no doy"... verás no sé si es el post este que me está poniendo bobo, pero no sé, te imagino trapeciendo sin red y con con inmunidad diplomática, mientras me besas visados sellados en carmín.

Continuará...?

gonzalo dijo...

inquietante relato.

Sintagma in Blue dijo...

Pazzos, no necesariamente lo que se piensa o se escribe ha ocurrido aún.

Te aseguro que Aberasturi al natural es como su voz.

(uy, uy, uy... Vumte y la Palmer!)

Los pasos que no doy dijo...

Siempre sin red, Vumte... jamás me caígo y eso que vivo entre trapecios y helicopteros¡ la raza coreana que aguanta lo que nos echen¡¡

En cuanto a la inmunidad diplomática y los visados de carmín, no sé yo... están muy caro el maquillaje en el mercado negro y además es muy peligroso acceder a él. Pero mi belleza es inigualable y oscurecería a la de las diosas, por lo cual suelo viajar de incógnito.

Bueno, niña... le llamaste o te lo pensaste mejor?

Vumte dijo...

Mejor que se lo piense mucho mejor y haga una llamada en su móvil, pero desde la puerta de la casa de él. Este post de nuestro apreciado blog podría ser interactivo. Por 25 céntimos de Euro...escoja una continuación para "La Sinergia":
1- La Opa de E.On los deja Sin Energía.
2- Este abonado ha cambiado de número.
3- Diario de Patricia, dígame.
4- Sintagmainblue nos sorprende ...

En cuanto a ti, mi querida "Los pasos que no doy", he de decirte que me complace agradablemente que goces de unas costumbres elásticas que te permitan volar sobre los pasos que no das.

Los pasos que no doy dijo...

Eso tiene la imaginación Vumte, que te hace volar y fabricar piruetas en el aire.

Opción 4, seguro que la in blue nos sorprende¡