martes, septiembre 12, 2006

chateo, luego existo

"Porque un chat no es realmente la vida sino la distorsión virtual de la realidad: allí todo parece ser aunque realmente nada termina de ser por completo; allí todo tiene una cierta vocación efímera porque la realidad dura lo que dura el tiempo de conexión y sólo mientras la pantalla está encendida tienen razón de ser las cosas de forma que se muere cada día y cada día se nace otra vez, especialmente cuando empieza la hora de la tarifa plana. Nada entonces tiene –al menos de ntrada y por esencias del propio medio- proyección de futuro; la cyber comunicación es el niño más reciente de las llamadas nuevas tecnologías y si una de las características de estas nuevas tecnologías es, como hemos dicho, la rapidez, resulta muy optimista pensar que nadie entre en un chat con el sano propósito de encontrar en ese mundo virtual al amigo-para-toda-la vida y menos aun esa otra cosa llamada amor (...).

Lo cual no quiere decir que no se den amistades en los chats, incluso amores, hasta matrimonios que luego suelen salir en los periódicos como noticia curiosa: “Se conocieron en un chat y hoy son marido y mujer”. Pues vale. Que sea para muchos años. Pero la razón de ser de los chats, su esencia misma, no es más que la descarga puntual e inmediata de lo que sea: aburrimiento sobre todo, amor, odio, poesía, sexo... cualquier cosa vale desde la soledad discreta de tu casa o de un cyber-café y doblemente escondido tras una pantalla y bajo un “nick” o alias que, en muchas ocasiones, resulta más revelador que cualquier definición que se haga de uno mismo por razones que seguramente Freud podría explicar mejor que nosotros. "


(A. Aberasturi y P. Salceda, Hola de dónde eres? Manual de urgencia para navegar en los chats)


1 comentario:

liton dijo...

Recuerdo una campaña de promoción de uno de los primeros servidores de internet, cuyo slogan era algo así: "sé quien quieras ser". La base misma incitaba al engaño, es decir al distanciamiento, cuando paradójicamente se vendía comunicación.
Luego se empieza por pretender ser el que te hubiera gustado ser y se acaba siendo quien se es y no te dejan o simplemente no se "debe" ser.