martes, agosto 22, 2006

justicia po-ética

Un nombre dormido evoca de pronto un oscuro presentimiento.
Quizás sea ése el justo destino de las impostoras.
Quien a velo mata, a velo muere.

1 comentario:

Los pasos que no doy dijo...

Eres dívina, niña... no tengo palabras (y mira que es díficil eso)