ENVAINA la mañana lunas, bandolera cruel que te arrebata. Arañamos cada segundo, impía alba atroz que muerde aquel beso que se escapa. Y cuento los días que me devolverán a ti aun antes de que te marches. Dame tus ojos una vez más, dulce luz que me alimenta, bálsamo furioso de esperas.
Te vas y me voy. Nada será lo que fue, semilla soy ya de flor nueva.